Dolor de espalda y envejecimiento
El dolor de espalda es muy frecuente en nuestra sociedad. De hecho, casi el 80% de los adultos de los Estados Unidos sufre alguna forma de dolor de espalda a lo largo de su vida. Muchas son las razones por las cuales sentimos dolor de espalda: una mala postura, movimientos corporales inadecuados, sobrepeso, excesiva tensión en la columna, cigarrillo, dietas inadecuadas, además de enfermedades espinales y otros problemas de salud, aunque la causa más frecuente del dolor de espalda del país es simplemente el envejecimiento. Siga leyendo para entender por qué envejecer puede ser realmente doloroso.
La columna vertebral
La columna vertebral está compuesta por huesos separados denominados "vértebras",
que son el soporte de nuestro cuerpo. Entre cada vértebra hay un disco, que
le da flexibilidad a la columna y amortigua los impactos sobre el cuerpo. Los
discos están compuestos de un anillo externo (llamado "anillo fibroso") y una
sustancia interna gelatinosa (llamada "núcleo pulposo"). Juntos, las vértebras
y los discos conforman un túnel de protección (llamado "canal espinal") por
el cual circulan la médula y los nervios espinales.
Columna vertebral - corte transversal
¿Qué sucede cuando envejecemos?
A muchos de nosotros comienzan a sucedernos varias cosas en la columna a medida
que envejecemos. Las vértebras empiezan a ensancharse y los discos pierden humedad
y forma. En consecuencia, el canal espinal se reduce y se genera una presión
sobre la médula y las terminaciones nerviosas espinales, lo cual produce dolor,
adormecimientos o debilidad en el cuerpo. Este problema se denomina estenosis
espinal. Si bien la estenosis puede afectar a personas de 20 ó 30 años, es más
frecuente en pacientes de mayor edad. La estenosis espinal es una enfermedad
degenerativa, es decir que los síntomas son progresivos y aumentan su gravedad
con la edad del paciente.
Síntomas de la estenosis espinal
La estenosis espinal puede ocurrir en todas las zonas de la columna vertebral,
aunque es más frecuente en la zona lumbar (parte baja de la espalda) y cervical
(cuello). Los pacientes que sufren estenosis espinal lumbar pueden sentir dolor,
debilidad o adormecimiento de las piernas, pantorrillas o nalgas. Los síntomas
suelen reducirse con caminatas cortas y aumentan al estar sentado, inclinarse
hacia adelante o recostarse. La estenosis espinal cervical tiene síntomas similares
en los hombros, brazos o piernas y puede además derivar en temblores de las
manos, pérdida de equilibrio y un andar "como pato".
Opciones de tratamiento de la estenosis espinal
La buena noticia es que casi el 90 por ciento de los casos de estenosis espinal
tiene un tratamiento no quirúrgico exitoso. Las opciones de tratamiento no quirúrgico
que se utilizan principalmente en pacientes que sufren estenosis incluyen lo
siguiente:
- Medicación con drogas anti inflamatorias sin esteroides (en inglés, NSAIDs)
para reducir la inflamación y el dolor, y analgésicos para aliviar el dolor.
- Inyecciones de corticosteroides (esteroides epidurales) para reducir la
inflamación y tratar el dolor agudo.
- Descanso o actividad restringida (puede variar según el grado de compromiso
del nervio).
- Terapia física y ejercicios de estiramiento y fortalecimiento para ayudar a estabilizar la columna, recuperar la movilidad y aumentar la flexibilidad.
Los casos más graves de estenosis espinal pueden requerir cirugía. Sin embargo, la cirugía no debería evaluarse hasta haber intentado tratamientos no quirúrgicos durante varios meses. La cirugía más frecuente realizada para tratar casos de estenosis se denomina laminectomía descompresiva, mediante la cual las láminas (placas óseas ubicadas en la parte posterior de las vértebras) se quitan para hacer más espacio en el canal espinal.
No pase por alto el dolor de espalda
Con todas las opciones de tratamiento que existen en la actualidad, ya no es
necesario aceptar el dolor de espalda como una parte normal del proceso de envejecimiento.
El dolor de espalda, sobre todo cuando empeora, abarca problemas en los intestinos
y la vejiga, o le impide realizar sus actividades cotidianas, no debe pasarse
por alto. Consulte a su médico o a un especialista de columna. Ellos lo ayudarán
a elegir el plan de tratamiento que le devuelva una vida libre de dolor otra
vez.
Búsqueda de profesionales en su área


